El ciclo menstrual es un proceso mucho más complejo más que tu periodo. De hecho, la regla o menstruación es solo la primera de cinco fases en cuales las hormonas sexuales (estrógenos y progesterona) provocan diferentes cambios fisiológicos en tu cuerpo (siendo los más importantes la estimulación del óvulo, su crecimiento en el ovario y su liberación).

Puesto que la vida de los óvulos es corta (apenas 24 horas), en caso de no se produzca un embarazo, estas mismas hormonas son las encargadas de provocar un descamado del recubrimiento del útero (expulsado en forma de menstruación) para dar inicio a un nuevo ciclo menstrual.

Seguramente, reconoces algunas de las fases de este ciclo, especialmente la menstruación. Será durante los días previos a esta, que puedes experimentar el llamado síndrome premenstrual”. Un breve periodo de tiempo que puede ir acompañado de síntomas como:

  • Dolor abdominal leve o moderado
  • Sensación de hinchazón en abdomen y senos
  • Retención de líquidos
  • Dolor de cabeza
  • Aparición de acné
  • Cambios de humor o mayor sensibilidad

Y, aunque sin síntomas tan evidentes, durante la ovulación algunas mujeres también notan un incremento de su flujo cervical o de su deseo sexual.

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Fases del ciclo menstrual

El ciclo menstrual comienza el primer día del periodo y acaba con la siguiente menstruación. Su duración media es de 28 días, aunque este tiempo puede variar en cada mujer (se consideran ciclos menstruales normales aquellos que tienen entre 21 y 35 días).

A lo largo del ciclo menstrual, el cerebro, los ovarios y el útero trabajan juntos y se comunican a través de las hormonas para hacer que el ciclo no se detenga.

Podemos decir que el ciclo menstrual tiene dos objetivos principales: el primero será que el óvulo madure y sea liberado y, el segundo, hacer crecer el recubrimiento interno del útero y prepararse para  recibir al embrión. En el caso de no producirse un embarazo, será cuando se inicie un nuevo ciclo. Proceso que se repetirá cada mes, aproximadamente.

Independientemente de su duración, todos los ciclos menstruales tienen cinco fases:

Menstruación

Es la primera fase del ciclo menstrual.

El sangrado menstrual procede, como ya hemos dicho, de la descamación del endometrio, una mucosa que reviste el interior del útero y que se renueva todos los meses con el fin de albergar un embarazo.

Cuando no se produce un embarazo, el endometrio se descama. Por tratarse de un revestimiento altamente vascularizado, se produce un sangrado: la menstruación, que dura entre 3 y 7 días (dependiendo de cada mujer).

 

Fase folicular

Esta fase del ciclo menstrual también se conoce como fase preovulatoria. Comienza justo después de la menstruación y comprende desde el primer día de tu periodo hasta la ovulación.

En la fase folicular se produce el crecimiento de los folículos en el interior del ovario, de ahí su nombre. Debido a una serie de cambios hormonales y químicos, solo uno de ellos llegará a madurar completamente de manera natural (en casos excepcionales pueden madurar dos óvulos).

En la fase folicular, los niveles de estrógenos aumentan. Esto provocará la aparición de un moco cervical más acuoso y elástico, y el engrosamiento del endometrio. En esta fase también aumenta la producción de hormona FSH (hormona folículo estimulante), cuyo objetivo es estimular al ovario.

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Fase ovulatoria

Alrededor del día 14 del ciclo menstrual, el óvulo maduro es expulsado en una de las trompas de Falopio, donde permanecerá a la espera de un espermatozoide. Su ciclo de vida es de 24 horas, que es el tiempo en el que podrá ser fecundado.

La fase ovulatoria supone el momento de mayor fertilidad de la mujer. En ella, los niveles de estrógenos alcanzan su punto máximo justo antes de que el óvulo se libere. Poco después, comenzarán de nuevo a disminuir.

En esta fase, la mujer también tiene mayores niveles de hormona luteizante (LH), encargada de dar lugar a la ovulación.

Fase lútea

La fase lútea, secretora o postovulatoria comienza justo después de la ovulación y dura hasta el final del ciclo menstrual. En ella, el cuerpo de la mujer se prepara para la implantación del embrión y para un posible embarazo.

El folículo roto se transforma en un cuerpo amarillento (cuerpo amarillo o cuerpo lúteo) responsable de producir estrógenos y progesterona. Ambas hormonas actúan sobre el endometrio, que, debido a un aumento del riego sanguíneo, se vuelve más grueso y esponjoso. La progesterona, por su parte, también modifica el moco cervical, que se vuelve impenetrable para los espermatozoides.

Si el óvulo se ha fecundado, el cuerpo lúteo seguirá produciendo estrógenos y progesterona hasta la formación de la placenta (proceso que se produce en torno a la octava semana de gestación). De no ser así, se inicia una nueva fase del ciclo menstrual.

Fase isquémica

Si el óvulo no es fecundado, el cuerpo lúteo desaparece y la producción de estrógenos y de progesterona disminuye progresivamente. Esta disminución de hormonas sexuales en la mujer provoca que el revestimiento del útero, el endometrio, se debilite y acabe desprendiéndose a través de un sangrado a través de la vagina (menstruación).

El primer día de la menstruación supone el inicio de un nuevo ciclo menstrual.

Durante el ciclo menstrual, tu cuerpo experimenta muchos cambios. Identificarlos es importante para conocer mejor tu cuerpo y, sobre todo, tu estado de salud.

Si tus ciclos menstruales son irregulares o experimentas síntomas como sangrados abundantes, periodos dolorosos, molestias a la hora de mantener relaciones sexuales o al orinar; conviene que consultes con tu médico. Además, recuerda que, debes realizarte revisiones ginecológicas periódicas.