La revisión anual ginecológica sirve para controlar el aparato genital femenino y sus posibles alteraciones o enfermedades. La revisión está recomendada desde el momento de nuestra primera menstruación y, especialmente, tras la primera relación sexual. A partir de los 25 años, todas las mujeres debemos solicitar a nuestro ginecólogo una revisión anual.

En este artículo, desde Equipo Juana Crespo te explicamos en qué consisten las revisiones ginecológicas anuales y por qué son necesarias.

¿En qué consiste una revisión ginecológica?

Una revisión ginecológica completa tiene dos fases: una fase de preguntas para completar nuestra historia clínica, y otra de realización de un examen médico.

Para completar la historia clínica, durante la revisión anual el ginecólogo o ginecóloga realizará una serie de preguntas. Éstas giran en torno a:

  • Los antecedentes familiares ginecológicos.
  • Enfermedades anteriores (tanto ginecológicas como de cualquier tipo).
  • Intervenciones quirúrgicas
  • Intolerancias y/o alergias.
  • Medicamentos por enfermedades crónicas
  • Regularidad de las menstruaciones.
  • Uso de métodos anticonceptivos.
  • Abortos previos (en caso de haberlos).

La segunda parte de la revisión ginecológica consiste en un examen físico que incluye:

  • Exploración de genitales externos y de la vagina.
  • Examen abdominal y pélvico.
  • Colposcopia (examen visual del conducto vaginal y del cuello el útero).
  • Examen de mamas.
  • Ecografía vaginal.

Generalmente, la revisión anual ginecológica también incluye la extracción de una muestra para realizar una citología vaginal, una prueba clave para descartar el cáncer de cuello uterino (Test de Papanicolau).

¿Por qué realizarse la revisión anual ginecológica?

El hecho de recurrir a la revisión ginecológica anual tiene dos objetivos claros:

Prevención

Muchas enfermedades relacionadas con el aparato genital y reproductor femenino no tienen síntomas aparentes y, cuando éstos aparecen, quiere decir que la enfermedad está avanzada, siendo su gravedad mayor y su tratamiento más complicado. Detectar factores de riesgo siempre es interesante para prevenirlas. Y esto podemos conseguirlo gracias a las revisiones anuales.

Facilitar el diagnóstico precoz

Al realizar una evaluación en profundidad del aparato genital y de la mamas, el ginecólogo puede comprobar su normalidad y detectar patologías que requieren tratamiento desde el primer momento. Gracias a la revisión anual ginecológica se pueden detectar enfermedades: tanto enfermedades de transmisión sexual, como cáncer ginecológico y cáncer de mama.

Revisión anual ginecológica y cáncer

Cabe resaltar que algunas pruebas de la revisión ginecológica, como por ejemplo la citología, se utilizan para la detección precoz del virus del papiloma humano y otras lesiones precancerosas. De hecho, gracias al control citológico anual, el número de cáncer de cervix o cuello uterino ha disminuido notablemente en los últimos años.

Cuando los resultados de una citología están alterados, el ginecólogo solicita otras pruebas más detalladas, entre ellas el test del VPH (virus del Papiloma Humano), que se adquiere por transmisión sexual.

Por otra parte, la ecografía de la revisión ginecológica permite detectar tumores en útero y ovario en sus fases iniciales, antes incluso de que los primeros síntomas aparezcan en nuestro organismo. De esta forma, se podrá hacer un diagnóstico precoz y aumentar las posibilidades de curación.

Además de la revisión, ¿en qué otros casos debo acudir al ginecólogo?

Por norma general, la revisión ginecológica anual es suficiente para que podamos prevenir todas estas enfermedades. Sin embargo, pueden existir otros motivos adicionales de consulta, entre ellos:

  • Reglas irregulares tras dos años de menarquía (la primera menstruación).
  • Aparición de molestias en la vulva o en la vagina (por ejemplo picores o bultos).
  • Alteraciones en el flujo vaginal.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Ciclos menstruales irregulares.
  • Sangrados vaginales.

La revisión ginecológica completa también está recomendada como parte de la consulta preconcepcional para mujeres o parejas que buscan un embarazo. Estas pruebas aseguran la normalidad del aparato genital y son una oportunidad para recibir, de parte de los profesionales, consejos sobre los hábitos recomendados durante esta etapa.

De la misma forma, se nos aconseja acudir al ginecólogo, además de en su revisión anual, para consultar las mejores opciones anticonceptivas para ella (anticonceptivos orales, parches hormonales, DIU, etc.).

La revisión anual ginecológica nos ayuda a confirmar nuestro buen estado de salud, y sus pruebas son especialmente útiles para detectar y prevenir algunos tipos de cáncer y otros trastornos importantes.

Pese a la reticencia de algunas mujeres por cuestión de pudor o miedo al dolor, la revisión ginecológica no es dolorosa, aunque puede ser molesta en algunos momentos. Para reducir estas molestias, se recomienda estar relajada y cómoda y hablar con el ginecólogo o ginecóloga al respecto.

En Equipo Juana Crespo realizamos una revisión ginecológica en profundidad a todas nuestras donantes y, además, realizamos un completo test genético.  No obstante, seas o no donante de óvulos te recomendamos que solicites a tu ginecólogo una revisión anual, sea cual sea tu edad e independientemente de si buscas o no un embarazo, y tengas o no molestias. Al final, la revisión te ayudará a conocer más sobre tu estado de salud y te permitirá estar más tranquila.

Si tienes alguna duda, consúltanos. Nuestro equipo está formado por ginecólogos y médicos especialistas. ¡Estaremos encantados de ayudarte!