Los síntomas de una infección vaginal (dolor o ardor al orinar, picor o prurito, quemazón e inflamación de la región íntima, dolor durante las relaciones sexuales, etc.) pueden ser muy molestos y condicionar tus actividades cotidianas.

Por eso, es habitual que te preguntes qué debes hacer al detectarlos y en qué casos puedes utilizar tratamientos como los óvulos vaginales.

Tratamientos para la infección vaginal

Los primeros síntomas de una infección vaginal pueden ser leves, prácticamente imperceptibles. Sin embargo, cuando uno o varios de ellos son manifiestos y están acompañados de otros como dolor de vientre o alteraciones en el flujo vaginal (cambios de color, textura y mal olor), debes visitar a tu médico para confirmar que existe una infección.

Una vez identificado el microorganismo causante de la misma, el especialista prescribirá el tratamiento más adecuado para eliminarlo.

  • Si el origen de la infección es una o varias bacterias (las más habituales son Gardnerella vaginalis, Mobiluncus, Mycoplasma o Bacteroides, causantes de la vaginosis bacteriana), lo más habitual es que tu médico te prescriba el uso de antibióticos orales o de aplicaciones vaginales de Clindamicina o el Metronidazol, que pueden complementarse con el uso de óvulos vaginales probióticos.
  • Cuando la infección la ha provocado un hongo (los más comunes son los hongos de la familia Candida, responsables de la candidiasis), se administran antifúngicos como el Clotrimazol o el Miconazol en forma de pomada, comprimidos u óvulos vaginales.

Tipos de óvulos vaginales: para qué sirven y en qué casos se utilizan

Los óvulos vaginales se presentan como una preparación sólida, con forma ovalada, que se introduce en la vagina. Una vez dentro de la cavidad vaginal, y al entrar en contacto con los tejidos cálidos y la humedad de la zona, se deshacen poco a poco y liberan las sustancias de su interior.

Según su composición, los óvulos vaginales pueden ser:

  • Medicamentos. Contienen principios activos para tratar infecciones vaginales provocadas por hongos, bacterias, virus o levaduras.
  • Probióticos. Están compuestos de bacterias vivas beneficiosas para la flora vaginal, fundamentalmente lactobacilos. Estos microorganismos ayudan a mantener el equilibrio y el pH en el interior de la vagina, y son claves para evitar la proliferación de hongos, virus o bacterias que pueden provocar infecciones.

Los diferentes óvulos  vaginales se utilizan para:

  • Tratar infecciones vaginales causadas por hongos o por bacterias.
  • Curar la vaginosis bacteriana.
  • Eliminar el picor y el escozor en la zona vaginal.
  • Reforzar las defensas del organismo.
  • Equilibrar la flora vaginal.
  • Complementar un tratamiento médico con antibióticos.
  • Servir como medida profiláctica para evitar la aparición infecciones vaginales recurrentes.

Beneficios de utilizar óvulos vaginales

  • Sus componentes actúan directamente en el foco de infección, donde está el problema, sin pasar por el tracto gastrointestinal ni por el torrente sanguíneo.
  • Sus efectos secundarios son mínimos.
  • Notarás mejoras de manera casi inmediata. Algunos síntomas como el picor o el escozor desaparecen durante las primeras 24 horas. Otros, como la inflamación, la irritación o el aspecto del flujo vaginal pueden tardar varios días hasta volver a su apariencia habitual.

En cualquier caso, la efectividad, la duración del tratamiento y el tipo de óvulo a aplicar dependen de la infección y de la severidad de los síntomas detectados.

¿Cómo se ponen los óvulos vaginales?

Tú misma puedes ponerte un óvulo vaginal de manera sencilla.

Tanto la zona genital como tus manos deben estar limpias.  Después, extrae el óvulo de su envoltorio con cuidado.

Algunos óvulos vaginales tienen un aplicador, e introducirlos en la vagina es bastante fácil. Colócate igual que si te pusieras un tampón: puedes hacerlo sentada o con las piernas ligeramente flexionadas, como te sientas más cómoda.
Introduce el óvulo en la vagina poco a poco. El objetivo es empujarlo hasta alojarlo en el interior. Si has utilizado un aplicador, presionalo para que el óvulo se desprenda y sácalo suavemente. Si el óvulo no tiene aplicador, puedes ayudarte con los dedos.

Cuando termines, lávate las manos de nuevo con agua y con jabón.

Algunos consejos prácticos

  • Te recomendamos usar un salvaslip o una compresa tras ponerte el óvulo. Al deshacerse el «envoltorio» de aceite vegetal que contiene la sustancia activa o el probiótico debido al calor corporal, se forma una pasta blanquecina que puede manchar tu ropa interior.
  • Los óvulos vaginales están indicados para mujeres que tienen picor, escozor y flujo con mal olor producido por infección bacteriana o fúngica, aunque su aplicación siempre estará sujeta a prescripción y/o recomendación médica.
  • Si tienes la regla no es recomendable ponerte un óvulo vaginal: perderá su eficacia al disolverse antes en la sangre y existen muchas posibilidades de expulsarlo.
  • Los óvulos vaginales con medicamentos no suelen estar indicados en mujeres durante el periodo de embarazo. Pero, en caso de ser necesario y de que tu médico así te lo aconseje, deben colocarse sin utilizar aplicador.
  • Para evitar la expulsión involuntaria del óvulo vaginal, te recomendamos ponértelo por la noche (antes de acostarte) y evitar mantener relaciones sexuales y hacer ejercicios o actividades que puedan provocar la contracción de los músculos de la vagina. Si el óvulo se sale, utiliza uno nuevo.

¿Tienes más dudas sobre los óvulos vaginales o sobre su aplicación?

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